Revelan severas deficiencias en el funcionamiento del Cesfam de Paillaco

Paillaco

El presidente de la Confusam de Paillaco, Renato Araya, planteó severos cuestionamientos a la forma en que está funcionando la salud local, destacando la falta de sillones clínicos para pacientes de salud mental y el pago de un millonario bono al jefe de salud, César Durán

Esta mañana, a través de un texto entregado a sus asociados, el dirigente lamentó acciones de «violencia en nuestro trabajo…Hace cerca de un año contrataron una psicóloga externa para hacer una evaluación del clima organizacional y el estudio arrojo lo que estábamos viviendo, el resultado fue dado a conocer y acto seguido esta colega nunca más se vio, porque informó la verdad, ya que no pudo callar por el peso de la evidencia; preguntamos sobre la continuación del trabajo de la colega, no obtuvimos respuesta».

La falta de condiciones para atender a los pacientes de salud mental es otro de los puntos destacados negativamente. «Existen en la unidad de salud mental sillones de más de 10 años en condiciones deplorables, donde deben sentarse a diario personas que vienen a solicitar el derecho a una salud de calidad y con ese inmobiliario nos alejamos bastante a lo que merece el usuario y el funcionario para poder llevar una labor con mínimas condiciones, esto es violento, los invito al ejercicio de ver la foto que adjunto e imaginar sentarse», agregó Araya.

Graves observaciones.

Renato Araya reflexiona sobre una serie de situaciones reñidas con la lógica como que «hace aproximadamente dos años el director del DESAM formo su propio gremio» o que «la Contraloría ha solicitado ya dos anotaciones de demerito al director del DESAM (Oficios número 004219 / 004220) y, sin embargo, recibe una asignación especial de “carácter transitorio” hace ya varios años aprobada por las autoridades comunales, contemplada en el art 45, del estatuto Ley 19.378; este año es aproximadamente de 500.000 mil pesos mensuales».

Lo anterior revela una profunda injusticia, por ejemplo «este año se negó la compra de uniformes y zapatos a los funcionarios, con la excusa de la pandemia habiendo recibido presupuesto para ese ítem, los administrativos no han recibido uniformes desde más de un año».

«Nuestros colegas jubilados, que debieran descansar luego de aportar tantos años de su vida trabajando, aún no se les pagan todo, por un error de cálculo y este diferencial no lo asumen ni el DESAM ni el SSV. Son 900 mil pesos que para una institución no es tanto, pero para una persona que trabaja y se jubila, es una falta de respeto sus años de servicio», lamenta Araya.

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