Testimonio ex alumno paillaquino y actual profesor de escuela de talentos

Download PDF

Un ciclo en ALTA UACh: de estudiante a profesor para niños y niñas con talento

Rodolfo Ramírez fue parte de la primera generación de estudiantes de la
Escuela de Talentos y actualmente, en paralelo a cursar Medicina, decidió
volver a colaborar con la institución como tallerista.

Con 110 nuevos ingresos comenzó el año de actividades de la Escuela de
Talentos Alta UACh. La ceremonia de apertura sirvió además como uno de los
principales hitos de un 2019 también dedicado a la celebración de la primera
década de funcionamiento de la institución que dirige el Dr. Marcos Urra.
Alta UACh es un referente regional y nacional de un modelo educativo orientado a
detectar los intereses de niños y jóvenes en diversas áreas del conocimiento,
invitándolos de esta forma a participar en talleres y cursos cuyos contenidos les
permiten reforzar sus habilidades en ciencias, deportes, arte y cultura. Esta labor
es en colaboración con el Ministerio de Educación.
Quienes acceden a la Escuela de Talentos y sus actividades en dependencias de
la Universidad Austral de Chile, son escolares de diversos establecimientos
educacionales de la Región de Los Ríos. Paillaco es una de las comunas que es
parte de esta red y Rodolfo Ramírez, uno de los alumnos de la primera generación
de esta enriquecedora experiencia formativa. Actualmente está en séptimo año de
Medicina y cursa su internado en el Hospital Base Valdivia. Es hijo de Rodolfo
Ramírez y Sonia Caamaño; y el hermano menor de Loreto, Pamela y Daniela, de
quienes destaca el gran apoyo recibido.
Fue entre los años 2010 y 2012 que resultó elegido para Alta UACh. Era
estudiante del Liceo Rodulfo Amando Phillipi y decidió aprovechar la oportunidad
para tomar cursos de ciencias, especialmente de microbiología, zoología y arte
terapia. En cierta forma, eso le sirvió para orientar sus intereses por la medicina y
en particular por la salud mental, lo que espera coronar al terminar su carrera
como psiquiatra.
«Cuando me enteré de que se había creado este programa, me interesó mucho
participar. Recuerdo que fueron a mi colegio a promoverlo y nos hablaron de la

posibilidad de ser escogidos y eso me entusiasmó. Siempre quise ser parte de
esto, porque iba a tener la oportunidad de conocer la universidad y ver materias
que no abordábamos en la sala de clases», dice.
En aquel entonces las clases eran los viernes en la tarde y los sábados por la
mañana. De Paillaco viajaba un grupo de ocho estudiantes. Los primeros cursos
que tomó Ramírez fueron sobre glóbulos blancos y cambio climático. «Ya me venía
gustando la ciencia. En el liceo uno ve cosas generales y de manera muy
superficial. En cambio, lo interesante de Alta UACh es que las cosas son mucho
más específicas, con mucho más detalle y complementando lo que veíamos en las
clases regulares», explica. Y agrega: «A eso hay que sumar la experiencia de que
todo ocurre dentro de la universidad, entonces uno se siente mucho más
empoderado. Haber sido alumno de la Escuela de Talentos fue muy estimulante,
algo de lo que me siento muy orgulloso».
Con 24 años de edad, Rodolfo Ramírez complementa sus ocupaciones
universitarias con las de tallerista en Alta UACh los sábados de 10:45 a 12:30
horas. Es responsable de transmitir su pasión: la salud mental en «Una bella
normalidad, una cosa de locos» al que asisten alumnos de enseñanza media.
«Para mí se trata de devolver la mano. Cuando yo fui alumno, sentía que los
profesores realmente estaban interesados en que yo aprendiera lo que me
estaban enseñando, pero más allá de que se tratara de algún contenido específico
o de estar listo para una prueba. Eso es transformador, y ahora, al ser profesor,
busco generar esa misma sensación de cuando yo era alumno. Siento que soy un
aporte para los intereses de los niños y jóvenes. Además, esta experiencia me
saca del ajetreo diario».
¿Cuál es la clave para hacer que la transmisión de conocimientos sea más
efectiva? Ramírez aclara: «Lo principal es responder cómo me hubiera gustado
que me la hubiesen enseñado, o sea, qué herramientas habría usado yo para que
muchas cosas que son complejas, resulten ser entretenidas y fáciles de entender.
A veces, las respuestas a eso están en los ejemplos cotidianos, en cosas
cercanas. El humor también es fundamental. Hacer este tipo de modificaciones
tiene que ver también con dejar de lado lo rígido que es la educación tradicional
donde todo se mide con notas o actitudes como por ejemplo estar solamente
atento a lo que ocurre en la pizarra. Hay que cambiar eso, hay que dejar de formar
personas competentes en lo teórico. El mundo real no funciona de la manera en la
que te lo enseñan en el colegio, por eso muchos fallan cuando buscan nuevas
formas de aprender», puntualiza.
En sus diez años lectivos Alta UACh ha formado a más de 3000 alumnos con altas
capacidades intelectuales de la Región de Los Ríos, de sus 12 comunas, los
cuales, tal como Rodolfo Ramírez, ya egresan de las universidades chilenas. Y
como lo expresa el futuro psiquiatra, esperan entregar sus talentos profesionales

Print Friendly, PDF & Email