[Opinión] Migrantes en regiones de Chile: Desmitificar para encontrarnos

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Para saber quiénes están a nuestro lado debemos dejar de lado las etiquetas y conocernos desde la experiencia. Esto no sólo aplica a la migración: sólo los vínculos humanos nos permiten romper con el individualismo, los miedos y el aislamiento.

Hace algunos días se dieron a conocer cifras estimadas sobre el número de personas migrantes viviendo en las distintas regiones y comunas Chile: si bien a nivel nacional la población migrante representa un 6,6% del país, en algunas regiones ya supera el 10%. La migración, tanto aquí como en el resto del mundo, va aumentando. ¿Es eso negativo para el país? ¿Qué impacto tiene en nuestra convivencia, economía o seguridad? Han circulado muchas noticias falsas y declaraciones erradas que hacen pensar que la migración es perjudicial para el país. Sin embargo, los datos duros muestran lo contrario.

“El Estado los mantiene y son una carga para el país”. Según estimaciones del Ministerio de Hacienda, el gasto anual del fisco asociado a migrantes es de 360 millones de dólares. El aporte monetario de la población migrante al Estado, sólo por impuesto a la renta, es de 500 millones de dólares. A eso hay que sumar que en promedio cotizan más que los chilenos, aportando al sistema previsional y de salud.

“Los migrantes nos quitan el trabajo y bajan los sueldos”. Estudios de la U. de Chile y la U. Católica muestran que no hay evidencia de que la migración afecte negativamente el empleo; y tampoco hay datos que muestren disminución de las remuneraciones a causa de la migración. Por el contrario, el Banco Central ha dicho que la población migrante aumenta el PIB tendencial, mientras que la Comisión Nacional de Productividad ha señalado que los migrantes están contribuyendo al crecimiento del país, gracias a su alta participación laboral, su concentración en zonas geográficas de mayor productividad y su nivel de capital humano.

“La delincuencia ha aumentado con la migración”. Del total de detenciones realizadas por Carabineros el 2018, sólo un 5,6% correspondió a personas extranjeras, de las que la primera causa fue el comercio ambulante. Por otra parte, según datos de Gendarmería, apenas un 0,1% de los extranjeros que viven en Chile están privados de libertad por una condena (en el caso de los chilenos es el doble). Sin embargo, la mirada suele estar puesta en esa minoría antes que en el 99,9% que se dedica a trabajar.

“Son responsables del aumento de enfermedades”. La reciente polémica sobre el aumento de casos del VIH puso sobre la mesa la pregunta por la influencia de la migración. Según datos del ISP, de los casos notificados en 2017 un 42% correspondió a jóvenes de 18 a 24 años y un 85% a hombres; de 2010 a 2017 un 50% de los casos se concentraron en la Región Metropolitana y 8,7% eran personas migrantes. De los casos confirmados en 2018 más del 60% son chilenos. Si bien el porcentaje de casos de personas extranjeras se debe atender, son varios los factores que influyen en un problema de salud pública y que deben considerarse para planificar buenas políticas y no estigmatizar.

Para saber quiénes están a nuestro lado debemos dejar de lado las etiquetas y conocernos desde la experiencia. Esto no sólo aplica a la migración: sólo los vínculos humanos nos permiten romper con el individualismo, los miedos y el aislamiento. Es algo que hemos visto en el trabajo del Servicio Jesuita a Migrantes, a partir del ejemplo de personas extranjeras y chilenas que apuestan por generar vínculos en sus barrios o espacios de trabajo, renovando espacios de convivencia y valorando la diversidad que aporta cada persona. Porque cada persona es distinta y tiene su propia historia, defectos y virtudes. No se trata sólo de desmentir falsedades, sino de convivir.

Juan Pablo Ramaciotti M.
Director de Incidencia y Estudios
Servicio Jesuita a Migrantes
www.sjmchile.org

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