Caso de niña paillaquina inoculada contra el Virus Papiloma encendió las redes sociales. Es segura esta nueva vacuna?

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La semana pasada, una profesional paillaquina generó un intenso debate en redes sociales luego de que aplicaran la vacuna contra el virus papiloma humano a su sobrina en la Escuela Proyecto de Futuro, sin el consentimiento de sus padres. Apelaba a los riesgos que tendría sobre la salud de la menor.

A raíz de lo anterior, elaboramos el siguiente artículo para contextualizar esta situación.

En Chile se estima una incidencia de 30 por 100.000 mujeres de cáncer cervicouterino; anualmente se diagnostican 1.500 casos y fallecen alrededor de 900. Es un problema de salud mayor por su incidencia y su mortalidad, pese a que existe el PAP como método de diagnóstico temprano.

El principal factor de riesgo para este cáncer es el virus papiloma humano, de ahí la importancia de una vacuna contra este patógeno. Sin embargo, existe una tendencia mundial de “demonizar” a las vacunas, atribuyéndoles efectos que no han sido demostrados.

A continuación se comenta la rigurosa información que entrega la ciencia sobre la seguridad de la vacuna: Sí. Todas las vacunas contra el VPH – Gardasil 9, Gardasil y Cervarix – son seguras, eficaces y recomendadas por la CDC (centro de control y prevención de enfermedades).

Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden tener efectos secundarios. Algunas personas que reciben una vacuna contra el VPH no tienen efectos secundarios en absoluto. Algunas personas han reportado tener efectos secundarios leves, como dolor en el brazo de la vacuna por un día o dos. Los efectos secundarios más comunes son generalmente leves y desaparecen por sí solos (dolor, enrojecimiento o hinchazón en el brazo donde se aplicó la inyección, fiebre, dolor de cabeza o cansancio, náusea, dolor muscular o de las articulaciones).

El desmayo (también conocido como síncope) y los síntomas relacionados (como movimientos espasmódicos) puede ocurrir después de cualquier procedimiento médico, no es algo único de esta u otra vacuna. Para evitar desmayos y lesiones relacionadas, las personas que reciben vacunas contra el VPH debe sentarse o acostarse durante la vacunación, a continuación, permanecer sentado durante 15 minutos después de la inyección.

Particularmente, con esta vacuna, ha surgido el mito de que produce enfermedades graves como Guillan-Barré, accidente cerebrovascular, tromboembolismo venoso, apendicitis, convulsiones, síncope, reacciones alérgicas y anafilaxia. Sin embargo, todo esto ha sido desmitificado por un estudio serio publicado en la revista médica “vaccine” en que se hizo seguimiento a la administración de más de 600.000 dosis de vacuna administrada HPV4, del cual se concluyó que no hubo absolutamente ningún aumento de riesgo de las enfermedades antes mencionadas.

En conclusión, administrar esta vacuna puede evitar el cáncer cervicouterino a una mujer y no se ha detectado ningún riesgo mayor en su administración, pese a las cientos de miles de personas que han sido estudiadas tras recibir la vacuna. Por lo que podríamos decir, basándonos en la evidencia actual, que “el peligro de la vacuna” corresponde a esa irresponsable moda anti vacunas que ha surgido y que ha traído como consecuencia el brote de enfermedades mortales que se encontraban erradicadas.

Referencias consultadas:
• Revista “Vaccine” Volume 29, Issue 46, 26 October 2011, Pages 8279–8284
• Sitio web del centro del control y prevención de enfermedades de Estados Unidos
• Revista chilena de obstetricia y ginecología 2002; 67(4): 318-323

Diego A. Gaete
Licenciado en medicina, Universidad Austral de Chile
Estudios de Doctorado en Biomedicina, Universidad de los Andes.

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