Menores de seis años con obesidad se duplican durante la última década

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Del total de niños en control, esta condición pasó de 6,3% en 2005 a 12,4% en 2015. Expertos apuntan a malos hábitos, que pueden provocar enfermedades crónicas.
El sobrepeso y su grado más extremo, la obesidad, se han convertido en una preocupación para la salud pública a nivel mundial, y el caso de los niños es especialmente importante: en Chile, uno de cada 10 menores de seis años, sometidos a control nutricional en el sistema público, registró el año pasado niveles de obesidad, lo que constituye un alza del 96% en comparación a 2005.

Así lo reflejan datos del Departamento de Estadísticas del Ministerio de Salud (Minsal), que muestran que en 2015, de un millón 106 mil niños menores de seis años controlados, un total de 388 mil (35%) estaba en el rango de sobrepeso y obesidad. Y estos últimos, es decir, el grupo con mayor riesgo de enfermedades, eran 136 mil (12,4%). En 2005, en cambio, de los 986 mil menores evaluados, 69 mil (6,3%) estaban en esta condición. En una década la cifra se duplicó (ver infografía).

Se trata de un problema que viene en alza: “Desde los 80 que ha disminuido la actividad física en los niños, ya no salen a jugar, por temas como la televisión, los celulares y los videojuegos”, explica Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas y profesor de la U. San Sebastián.

Para Fernando Vio, académico del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la U. de Chile, “los actuales padres crecieron en épocas de dificultades económicas en la década del 80 y comienzos de los 90, donde la dieta era principalmente pan, té con azúcar, fideos y otros. Y en los 90 esta dieta cambió a alimentos procesados, con alto contenido de grasas, azúcar y pan, y quedaron con esos hábitos. Además, no quieren que sus hijos sufran las mismas restricciones que ellos y tienden a darles todo lo que ellos pidan y todos los días”.

Según Durán, factores que han incidido en este aumento son económicos y sociales: “Han llevado a cambios en los estilos de vida y alimentación, ya que ha subido el consumo de alimentos procesados, de grasas saturadas y de azúcar”.

Vilma Quiltral, docente de Salud de las Ues. de Chile y de Talca, apunta a que una razón es que “muchas mujeres durante el embarazo se alimentan en exceso y mal: frituras, comidas hipercalóricas, y esto provoca que aumenten de peso y que los niños nazcan con un peso mayor al normal”. Añade que una dieta saludable debería guiarse así: “Un niño de cero a seis meses debe tener lactancia materna exclusiva; después de eso, lo ideal es que la continúe con indicaciones del pediatra, pero comidas preparadas en casa, frutas y ensaladas”.

En la misma línea, Humberto Soriano, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Pediatría, afirma que “es un tema donde los papás tienen mucha responsabilidad, porque si se le enseña a un niño a comer bien, entonces aprenderá a comer sano y a evitar contenidos críticos”.

De acuerdo a Vio, “estos niños están expuestos a diabetes, que ha aumentado en forma explosiva en Chile; a patologías cardiovasculares, cánceres, problemas osteoarticulares y problemas de salud mental”. Agrega que “si no nos anticipamos y prevenimos la obesidad infantil, nuestro sistema de salud colapsará, porque no será capaz de atender a todos los diabéticos, hipertensos, obesos y personas con enfermedades más complejas”.

María José Ríos, nutricionista del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la Red UC Christus, dice que “una de las complicaciones que puede provocar esto es que la obesidad continúe en la edad adulta si no se detiene antes. Hay pequeños que ya desarrollan diabetes o problemas cardíacos”.

Políticas públicas

Para revertir la situación, desde el Minsal se trabaja en diferentes planes que tienen como objetivo aumentar la actividad física y los hábitos saludables, como acuerdos voluntarios de reducción de nutrientes críticos o programas de vigilancia y fiscalización de alimentos.

“Esperamos que el impacto de estas políticas se vea en el transcurso de los años y por eso hemos planteado que para hacer una buena medición vamos a acompañarla con una nueva encuesta de conductas alimentarias, como la que se hizo en 2010”, explica Jaime Burrows, subsecretario de Salud Pública.

Uno de los ejes más importantes ha sido la Ley de Etiquetado. Implementada desde el 27 de junio, esta norma obliga a rotular los productos que son altos en contenidos críticos con una etiqueta negra que advierte el exceso de sodio, azúcar, calorías y grasas saturadas. Además, prohíbe la venta de productos que contengan la advertencia en colegios y el uso de “ganchos” comerciales, como juguetes, dirigidos a menores de 14 años.

A la fecha se han realizado 541 fiscalizaciones a supermercados y 892 a colegios, y se han abierto 275 sumarios a los primeros y 296 a los segundos. “Los niños están acostumbrados a consumir ciertos productos, pero nosotros hacemos un llamado a la comunidad escolar a involucrarse y entender que esto es una ley para proteger su salud”, indica Burrows.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que Chile lidera la obesidad en el continente, ya que afecta al 25% de la población mayor de 18 años.

Roberto del Aguila, consultor en epidemiología de la OMS, dice que “Chile muestra un aumento en las tasas superior a otros países, y la pregunta es cómo sucedió esto y, por otra parte, cómo evitarlo. Los ángulos están dirigidos hacia un consumo mayor de comidas poco saludables y menor actividad física, y alrededor de estos factores van las líneas de trabajo de salud pública”.

Fuente www.latercera.com

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