Conferencia Episcopal le resta peso a caso de sacerdotes acusados por Ezzati en el Vaticano

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Este lunes, el portavoz de la Conferencia Episcopal, diácono Jaime Coiro, salió al paso de los antecedentes que el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, hizo llegar por medio de la Nunciatura Apostólica al Vaticano respecto de las supuestas críticas de los sacerdotes Felipe Berríos, José Aldunate y Mariano Puga, realizaron a la forma en cómo la iglesia se enfrenta a os cambio sociales de la actualidad.

Coiro, comentó que “Es un asunto de especial complejidad, porque para muchas personas, algunos de los sacerdotes mencionados han sido y son un testimonio vivo de fidelidad a Jesucristo y de una Iglesia misionera y comprometida con los que sufren. Por eso parece comprensible la inquietud que esta noticia causa en personas y comunidades”.

A esto agregó que la Conferencia Episcopal desconoce los pormenores del procedimiento llevado a cabo por monseñor Ezzati, recalcando que “corresponde a la competencia del Arzobispo, y no de la Conferencia Episcopal”.

Cabe recordar que, Ezzati, ante la las diversas declaraciones que han formulado los tres sacerdotes nombrados, hizo ver su preocupación en una reunión con los representantes de la Vicaría Zona Norte, las cuales posteriormente, fueron derivadas a la Santa Sede.

A su llegada a Chile, luego de cuatro años en Burundi y el Congo, el sacerdote Berríos criticó el clasismo, la “cota mil”, y el sistema educaciopnal. Además dijo que “dios está orgulloso de los homosexuales” y -a diferencia de Ezzati- no condenó la despenalización del aborto.

A estas declaraciones se sumaron las de Mariano Puga, “el cura obrero”  quien señaló que “la Iglesia, en vez de ser la que destruía el concepto de clases, lo fortaleció: colegios para los pobres, otros para los indígenas, otros para la clase alta”.

José Aldunate, por su parte, molestó a las altas cúpulas de la Iglesia cuando señaló que “el homosexual tiene derecho a amar y compartir su vida con otra persona”. En entrevista con The Clinic, además, señaló que “el médico católico tiene una obligación moral de practicar aborto terapéutico”, y aunque dijo no estar a favor del aborto “sin apellido, tampoco puedo obligar a la gente que piense como yo, como lo hace la iglesia católica”.

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